
Tu diálogo modifica tu cerebro. Claves para mejorar tu conversación contigo
Os aseguro que son muchas las cosas de las que me he dado cuenta a lo largo de los años acompañando a personas en sus procesos de cambio y reinvención.
Una, sin duda está relacionada con la relación nociva que tienen con ellos mismos, a través de un diálogo interior muy negativo que les desempodera, deprime y provoca la mayoría de sus estados de ansiedad y miedo.
Me doy cuenta que en este sentido, todavía queda mucho por explorar, ya que se habla menos de lo que me gustaría acerca del impacto que tienen esas vocecillas interiores en nuestra salud física, mental y emocional.
De hecho, son muchos los estudios que demuestran que ese DIÁLOGO INTERIOR, tiene el gran poder de modificar nuestro cerebro, fortaleciendo o debilitando áreas cerebrales.
De ese modo, si nos hablamos con respeto, con palabras de empoderamiento y de ánimo, se rebaja nuestros niveles de cortisol en sangre, y por tanto se disminuye nuestro estrés, siendo mucho más capaces de razonar, encontrar soluciones, crear.
Y obviamente, en el lado contrario, cuando nos hablamos con desprecio, utilizando insultos o palabras negativas, nos bloqueamos emocionalmente y nos hacemos muy muy pequeños.
Imaginaos el impacto en una persona que quiere cambiar de vida, reinventarse.
Mucho depende de lo que se diga para seguir adelante o para desistir de su idea.
Y lo que ocurre es que, cuando empiezas a explorar tu diálogo interior y a identificar esas vocecillas, en muchas ocasiones, te das cuenta incluso que algunas de ellas, ni siquiera son tuyas, sino el eco de otras personas allegadas, que resuenan dentro de ti.
Pero ¿por qué nos hablamos mal? ¿cuáles son las causas?
– El aprendizaje y las experiencias vividas
– Factores familiares y educativos
– Factores culturales en los que nuestros pensamientos se asocian con juicios
– Los amigos o compañeros
– Las experiencias vividas
– Las expectativas
¿y las consecuencias?
– El pensamiento inadecuado provoca emociones intensas inadecuadas y comportamientos inadecuados
– El comportamiento inadecuado acentúa el pensamiento negativo y la emoción negativa
– La ansiedad está asociada con un diálogo interno amenazante
– La tristeza con la pérdida
– La culpa con todo lo que puede salir mal
– La ira con todo lo que bloquea mis objetivos
– La vergüenza cuando pongo el foco en mi falta de habilidad
y entonces, ¿cómo frenarlo ese diálogo interior?
– Un recurso buenísimo consiste en desidentificarnos emocionalmente de nosotros, cambiando el yo por el tu. Por ejemplo, cuando te sorprendes diciéndote: “Es que soy lo peor, es que soy tonto/a, no estoy capacitado/a, no valgo, etc” puedes darle la vuelta y decirte: “¿Qué te lleva a decirte que eres lo peor, o tonto/a o a asegurar que no vales o no estás capacitado/a? ¿Eso se lo dirías a tu mejor amigo/a?
– Autoconocimiento y reflexión. Hacerse consciente de cómo nos hablamos siempre es el primer paso para cuestionar la veracidad de eso que nos decimos.
– Identificando el pensamiento negativo, la emoción que genera y el comportamiento.
– Observando objetivamente y sin juzgar los pensamientos para conocer su grado de razonabilidad
– Preguntando si detrás se esconde algún sesgo, como la exageración, generalización o distorsión, catastrofismo, victimismo, autocrítica, autoexigencia
– Dibujando pensamientos positivos alternativos, o por lo menos realistas.
– Sabiendo que lo aprendido se puede desaprender, y las estructuras mentales, desmontar.
– Confiando en ti mismo/a y en la posibilidad de cambiar
– Anclaje con la lengua y respiración. Es una estrategia más bien física, que en ocasiones funciona para parar ese diálogo nocivo.
Por tanto, recuerda siempre que DEBES ESTAR CONTIGO Y NO CONTRA TI CUANDO TE NECESITAS, del mismo modo, con las mismas palabras de ánimo que le regalarías a tu mejor amigo/a o a las personas que más quieres.
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